ARTÍCULO 2: Mitigación y Estrategia Climática en los Ecosistemas de Páramo
Salvaguardando las ABRAE de Trujillo: Estrategias Comunitarias Frente a la Degradación de Ecosistemas Andinos
Frente a las amenazas del cambio climático y la intervención humana no
planificada, el CAJ propicia procesos de estudio y concienciación en las Áreas Bajo
Régimen de Administración Especial (ABRAE) de Escuque, Urdaneta y Boconó,
protegiendo las reservas de agua, suelo y bosques vitales para la región.
Los ecosistemas de alta montaña del estado Trujillo albergan un patrimonio
natural invaluable: las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE).
Estas zonas no solo son el hábitat de una biodiversidad única, sino que
constituyen los reservorios estratégicos de suelos, bosques y fuentes hídricas
de los que depende la agricultura regional y el abastecimiento de agua para
miles de ciudadanos urbanos y rurales. Sin embargo, la progresiva expansión de
prácticas agrícolas inadecuadas, las edificaciones desordenadas y los amagos de
desarrollo industrial ejercen una presión crítica sobre estos frágiles
entornos.
Ante esta realidad, el
Centro de Animación Juvenil ha desplegado en los últimos dos años un riguroso
trabajo de acercamiento a profesionales del área y a organizaciones socio
comunitarias, diagnosticando
y apoyando en las zonas campesinas y de páramo de los municipios Escuque,
Urdaneta y Boconó. Fiel a sus principios de Acción Popular, el CAJ aborda la
conservación ambiental desde la inclusión del campesino, asumiendo el co-diseño de estrategias
resilientes que permitan mitigar la degradación ambiental mientras se asegura
el sustento de las familias productoras.
La intervención de la
institución se enfoca en frenar el deterioro de la vegetación nativa del bosque
nublado y las zonas de páramo, las cuales actúan como verdaderas esponjas
reguladoras de los caudales hídricos. La deforestación de estas laderas andinas
para la introducción de monocultivos de altura desestabiliza los suelos,
destruye microclimas esenciales y altera la biodiversidad local.
La estrategia climática del
CAJ une la educación ambiental con la práctica de campo, dotando a los líderes
locales de herramientas técnicas y jurídicas para actuar proactivamente en la
preservación de
su entorno. Al salvaguardar las ABRAE, la organización no solo mitiga los
efectos locales del cambio climático, sino que asegura la estabilidad
ecosistémica para las próximas generaciones, blindando el derecho humano al
agua y a un ambiente sano; vinculando su acción a los Objetivos de
Desarrollo Sostenible relativos al Agua limpia y saneamiento, Acción por el
clima y Vida de ecosistemas terrestres (ODS 6, 13 y 15).