martes, 17 de noviembre de 2020

Reseña Asociación Civil Centro de Animación Juvenil

 



El CAJ, nace el 28 de mayo de 1977 a raíz del crecimiento de organizaciones juveniles en el Municipio Valera, proceso orientado por religiosos Salesianos, conformada por un variado grupo de animadores comunitarios voluntarios, quienes orientan e impulsan las líneas de acción desde su asamblea de miembros, en ambientes de justicia, libertad, respeto, diálogo, verdadera participación, exigibilidad de derechos y democracia
, es una organización de vocación popular católica donde se practica la solidaridad y la responsabilidad; el humanismo y la fe; la transparencia y honestidad; La reflexión crítica y el compromiso; La comunicación y la convivencia; Es registrada en 1982, como Asociación Civil Sin Fines de Lucro, y desde 1998, asociada al Grupo Social Cesap.

El CAJ, como organización socio comunitaria al servicio de la educación popular, favorece procesos formativos organizativos a las comunidades en los ámbitos de: participación ciudadana, democratización, derechos humanos, desarrollo sostenible, crecimiento personal  y  trabajo comunitario, con la finalidad de crear procesos de participación social para la solución de los problemas, mediante el voluntariado, sensibilizando a la sociedad, particularmente a los jóvenes, sobre su persona y la vinculación de ellos con su entorno, fomentando la responsabilidad y el compromiso en sus comunidades, para el empoderamiento, corresponsabilidad social y mejoras en la calidad de vida de la población Trujillana.

 

Enseñanzas del Pbro. Armando Jansen


 Vídeo formativo sobre las enseñanzas de la acción popular por parte del Pbro. Armando Jasen Co Fundador del Grupo Social Cesap

Felicidades Cesap


 

SOMOS CAJ


 

lunes, 28 de octubre de 2019

Las Estrategias de la Acción Popular

Las Estrategias de la Acción Popular

Pensar en estrategias de educación popular, implica pensar la manera como se organiza el proceso de formación, el camino que deseamos recorrer y como lo deseamos recorrer.

Es un error, pensar que educación popular es aquel tipo de educación que utiliza muchas actividades, que es muy activa, alegre, en la que se juega mucho o se hace reír a la gente, esto significa confundir la educación popular con dinamiquerismo o con aplicación de técnicas grupales. Utilizar estrategias
significa saber el cómo vamos a desarrollar el proceso formativo, basado en el por qué o para qué del mismo, es decir, la estrategia debe expresar el sentido político de lo que vamos a hacer.

Podemos saber mucho de técnicas, pero si no tenemos claridad el para qué hacemos todas esas actividades y cuál es la apuesta colectiva y política en la que estamos, si no definimos los propósitos y generamos reflexión con las mismas, podemos aplicar muchas técnicas pero no ser auténticos formadores o formadoras populares.

Estamos haciendo educación popular cuando llevamos a la práctica una pedagogía de la liberación, de construcción colectiva y democrática de saberes, donde la reflexión y la producción del conocimiento se realizan desde la práctica y los saberes populares. Donde se articula la realidad y los nuevos conceptos y conocimientos permitiendo resignificar y develar las situaciones que nos oprimen, generando nuevas formas de acción.

Las estrategias que utilizamos en educación popular son abiertas, flexibles, participativas, colectivas, prácticas y vivenciales, no son neutrales, estaticas, se plantean desde un marco político, que implica la descolonización mental, la liberación de pensamiento de estructuras opresivas y de dominación y la reflexión sobre nuestros accionar, avances y retrocesos, en nuestra vida cotidiana.

Las estrategias de educación popular son múltiples y diversas, tienen su eje metodológico en la acción-reflexión-acción, trabajar con ellas permite generar procesos de dialogo y el desarrollo de actitudes comprometidas y solidarias con la lucha por la vida digna de los pueblos, la defensa de la
multiculturalidad, el reconocimiento de los sujetos desde sus singularidades y particularidades, de los movimientos sociales, movimientos campesinos, indígenas, obreros y de Derechos Humanos, y también, por grupos de mujeres y jóvenes en su accionar transformador.

Esta multiplicidad y diversidad con las estrategias, es debido a que no giran en torno a un interés único, sino que emergen alrededor de múltiples y variados intereses, que orientan la acción educativa hacia el empoderamiento de las y los participantes, respetando sus identidades, promoviendo
la apropiación de la historia y la cultura, develando los problemas y oportunidades de la organización comunitaria, el ejercicio democrático del poder, la movilización protagónica en torno a proyectos que dignifiquen la vida y la formación en la participación, ejercicio ciudadano, entre otros.

Las estrategias de educación popular plantean una ruptura con los enfoques educativos dominantes, fragmentarios de la educación, para ello, quien facilita estos espacios valiosos:
1. Parte de la realidad de las y los participantes, de su condición histórica, y de la toma de conciencia crítica en torno a ella.
2. Usa técnicas participativas que generen cooperación, solidaridad y corresponsabilidad.
3. Valora la cultura popular y la identidad cultural propia.
4. Adopta los modos de conocer y de elaborar el conocimiento propio de los sectores con los que se trabaja.
5. Parte de la realidad para volver a ella y transformarla.
6. Genera la organización, permitiendo la participación de la comunidad y su intervención en el proceso de toma de decisiones.
7. Promueve el dialogo, la auto evaluación y auto gestión del proceso de formación.
8. Utiliza técnicas y herramientas educativas participativas, sencillas y pertinentes.

Por ello, la educación popular debe facilitar un pensamiento que religue, es decir, que haga conexiones de las partes históricamente disgregadas y olvidadas, que vincule lo local con lo global, un pensamiento que relacione el todo con las partes y las partes con el todo, y que deje espacios para la indeterminación, para el asombro, lo novedoso y lo creativo.

Es importante, identificar seis momentos en el desarrollo de procesos participativos en educación popular:
1.- Definición colectiva de la propuesta de formación.
2.- Partir de una experiencia con significado y relevancia comunitaria.
3.- El proceso de reflexión crítica
4.- El proceso de profundización de la temática
5.- Aplicar lo aprendido y transformar la realidad
6.- Evaluar, sistematizar y cerrar el proceso formativo
   
Se parte de la realidad concreta, la vivencia y la práctica para reflexionarla en forma crítica; para comprender, conceptualizar y teorizar, con perspectiva histórica; para volver de nuevo a la práctica, con una comprensión integral más profunda de los procesos, de la realidad y sus contradicciones; para orientar la transformación de la realidad conscientemente. Es un proceso recursivo, es decir, cada momento alimenta al anterior, lo transforma y lo profundiza.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Gente Común Haciendo Cosas Extraordinarias


Las Organizaciones sociales y comunitarias trujillanas
Gente común haciendo cosas extraordinarias

Nuestro estado Trujillo cuenta con un inventario muy valioso de organizaciones sociales y comunitarias que desde hace tiempo viene mostrando el mejor rostro de la trujillanidad. Bajo diversas motivaciones y objetivos, las instituciones y organizaciones sociocomunitarias en el estado Trujillo, han venido asumiendo una encomiable labor en favor del desarrollo de las comunidades.

La Gente Primero

Para estas organizaciones e instituciones, el valor de la persona ocupa un lugar preponderante. A pesar de la tentación que existe en el trabajo de social, de utilizar a las personas con fines ideológicos, grupales, económicos…las organizaciones de desarrollo social (ODS), trujillanas se han focalizado y mantenido teniendo como centro de su quehacer el valor de las personas y sus necesidades, independientemente de su condición religiosa, política-partidista, social…. La gente primero es el principio inspirador….por encima de los intereses personales, muchas veces escamoteados,   están las necesidades e intereses del colectivo. Enorme reto para quienes trabajan en lo social: la promoción y defensa de las personas.

En el actual contexto país, en el que un sector y otro luchan por el poder político y económico, las ODS tienen la delicada tarea de ser el punto de equilibrio en el nivel comunitario. Tarea nada fácil.  Aquí las instituciones y organizaciones que trabajan el pro  de desarrollo comunitario deben manejar una línea muy delgada. Cuando surja la duda o la confusión si estamos haciendo lo correcto acudamos a este principio: la gente primero.

En el trabajo de promoción social y comunitaria se procura que la gente se empodere de sus derechos, se apropie de su voz y desarrolle su potencial como ser humano. Por supuesto, ello implica una tarea pedagógica de hacer que nuestra gente sea la protagonista de los pequeños cambios que se van logrando en la comunidad. Esto es un reto muy interesante para quienes trabajan para  la gente pero siempre quieren brillar ellos como líderes.


jueves, 13 de junio de 2019

CULTIVANDO PROCESOS DE TRANSFORMACIÓN EN CONTEXTOS SOCIO-COMUNITARIOS


Centro de Animación Juvenil
CULTIVANDO PROCESOS DE TRANSFORMACIÓN EN CONTEXTOS SOCIO-COMUNITARIOS

Hace 42 años, un 28 de mayo de 1977, nace en la Ciudad de Valera una organización social y comunitaria con un profundo deseo de convertirse en una expresión de organización comunitaria autónoma comprometida en cultivar la participación de la gente. El Padre José Ángel Divassón – Hoy Obispo Emérito de Puerto Ayacucho,  el Profesor Abilio López, la Hna Sor Rosalba Ruíz junto con algunos jóvenes de los barrios de San Luis dieron  inicio a esta organización de inspiración salesiana y cristiana, que progresiva y rápidamente se enlazó con otros jóvenes de distintas comunidades populares de Valera.

Han sido muchas las personas del estado Trujillo que han pasado por esta experiencia o han recibido algún beneficio formativo del trabajo que se realiza y que expresan, de alguna forma u otra, el agradecimiento por haber tenido la oportunidad de aprender  y crecer en valores cristianos, políticos y educativos. Desde los fríos páramos de los  municipios Boconó y Urdaneta, hasta las lejanas comunidades rurales del municipio Escuque y Eje Panamericano de la zona baja, pasando por las comunidades populares de San Rafael de Carvajal, Motatán, y de manera especial el municipio Valera en su diversidad de contextos socio-comunitarios, en ellos y otros municipios, el CAJ ha dejado su huella educativa.

UN CONTEXTO QUE OPRIME.
Nuestra conciencia cristiana, que llama a denunciar todo aquello que oprime y subyuga la dignidad de las personas nos hace mirar la realidad con ojos críticos y darnos cuenta de la hora de mengua social, política y económica como resultado de años de corrupción, indolencia y desidia del gobierno. Vemos con dolor como se ha desmantelado la democracia en la nación y se ha instaurado un sistema totalitario y dictatorial, que responde a los intereses económicos egoístas de quienes dirigen al gobierno ilegítimo, contando con la venia de una clase militar, que igualmente ha sucumbido a las mieles del poder olvidándose del juramento de defender los intereses de la nación. Como consecuencia de años de esta inmoral práctica gubernamental, tenemos a un país en la banca rota con toda la tragedia humana que hay detrás de ella.

El clamor de un pueblo que suplica y exige respeto a sus derechos humanos más elementales lleva al CAJ,  a  decir junto a San  Arnulfo Romero, Obispo y Mártir de América Latina, “En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios; Cese la Represión"

UNA ACCIÓN BASADA EN LA ESPERANZA.
Como organización cimentada en la fe llamada a ser sal y luz en la vida de la gente, en función de darle sabor y color a la realidad que se vive, a cada paso que se asume con visión compartida como grupo o comunidad, buscando reivindicaciones que les permita acceder a mejores condiciones de vida, procurando el respeto y el disfrute de sus derechos enalteciendo la dignidad de la persona y el respeto al Estado democrático y social de derecho y de justicia, premisas que se han perdido en lo que llevamos de siglo XXI, pero como hijos de Dios colmados de esperanza, debemos fortalecer el quehacer ciudadano de forma organizada, persistente y en alianza con otros actores.
En este sentido, el Centro de Animación Juvenil dentro de su quehacer desarrolla uno de sus proyectos en la parroquia San Luis, basado en la Educación Popular Transformadora, cultivando procesos de participación con enfoque de derechos en medio de una realidad opresora de hambre y empobrecimiento inducido por un modelo gubernamental perverso.
Esta acción participativa cultiva la formación de una ciudadanía activa, creativa, perseverante, articulada, forjadora de iniciativas que les ayuden a resistir ante el modelo opresor impuesto. Una acción que busca la integración de jóvenes y adultos que construyen sus propias agendas de trabajo respondiendo a sus necesidades.